jueves, 7 de mayo de 2009

¿Por qué está triste la niña...

... si ya ha llegado la primavera?


Los dibujitos son de mi pintora preferidísima (junto con Blanca Gómez) Aslhey Granddrew

10 comentarios:

Pablo dijo...

No está triste, es que es una niña muy seria y está pensativa.

Pablo dijo...

O igual, en el dibujo de abajo (que es mi preferido), si que está un poco triste la niña. ¿Por qué será?

Federico dijo...

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantaritos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay cómo lloran y lloran.
¡ay! ¡ay!, cómo están llorando!

Leticia dijo...

tal vez no esté triste por nada en particular y lo suyo sea simplemente una ligera melancolía

Un académico de la RAE dijo...

Melancolía: Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.

María dijo...

Hola!
Ay! a mi me encanta la niña! y prefiero pensar que está pensativa o triste... melancólica con la definición de la RAE, me parece peor que estar triste, pero un ratito, no?

Pablo dijo...

No es lo suyo sufrimiento,
ligera melancolía,
ni triste duelo.

No es el caso de la niña
entre grandes hojas,
con su rojo pelo.

No es el caso de la niña
observando, pensativa,
con su suave anhelo.

Lo suyo es más bien mohín:
un simple gesto de niña,
lejos del desconsuelo.

Juan Ramón dijo...

¡No la toquéis ya más, que así es la niña!

María dijo...

Pablo! me ha encantado tu poemita!!! q artista! Federico...el tuyo tb... pero tiene más merito uno propio!!

Pablo dijo...

No está triste la niña:
sabe que es observada
y en un golpe de teatro
pone cara consternada.

Sonreía hace un instante;
sin mediar ninguna riña
torna su cara en pena
para hacerse interesante.

Demanda, la dulce niña,
con su infantil arte
y su tristeza impostada
más atención por tu parte.

¡Hazme caso, hazme caso!
Caprichosa y tierna niña,
antes de que des un paso,
voy contigo a consolarte.

Un consuelo de mentira
para tu pena inventada.
Y después nos reiremos
de que no te pasa nada.

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