Como vereis estaba hecho una pena; además de sucio le faltaban las tapas de arriba y del fondo.
Aunque en su casa le llamaron loca por recoger algo tan estropeado ella lo vió claro desde el principio, quería un mueble bar y la mesita le venía de perlas.
Decapó y lijó todo el mueble y después de:
Tres capas de pintura blanco roto y verde musgo, tapas nuevas, tiradores nuevos de Zara Home ,bandejita con un juego de whisky que tenía en casa.
La malla de gallinero en la puerta y una lucecita a pilas de Ikea para las noches de copas...
¿Quién dice ahora que no es un mueble bar?
Me cuenta que ha sido uno de los trabajos más complicaciones que ha hecho pero ahí está.




















